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Posted by on Oct 19, 2014 in Crónica, Originales |

“Qué cagón eres” La crónica de la violencia interminable

“Qué cagón eres” La crónica de la violencia interminable

Tomás Boy dirigía al Atlas desde la zona VIP (Si ya saben cómo es, porque no lo mandan a un palco privado donde se peleé con él mismo), una zona donde los jugadores que no están convocados ven el partido, donde las esposas de los pamboleros se sientan, y los aficionados más exclusivos y de antaño se echan sus tequilas, muchas veces se ha visto a David Medrano, periodista de TvAzteca, atlista de corazón, en esa zona.

Boy es un tipo nada carismático y el mundo lo sabe, es un entrenador que no deja a sus jugadores convivir con los aficionados, que no es nada amigable con la prensa y que en cada declaración arremete contra alguien: árbitros, jugadores y hasta aficionados han sido sus víctimas. Festejos en la cancha le han traído problemas con Enrique Meza y con Pedro Caixinha, uno que es un pan de Dios y otro que para nada lo es. Sin embargo la intensidad del Jefe, como lo llaman lo ha llevado a tener enfrentamientos con jugadores, entrenadores y aficionados, como el sábado.

Este sábado Tomás estaba ahí porque lo expulsaron en el partido VS Chivas, el clásico tapatío, por esa misma intensidad. Un juego que se vio manchado por la petición de la barra 51, la del Atlas, de no jugar con una playera rosa, a cambio la directiva pidió que no hubiera ningún altercado de violencia. ¿Se acuerdan de los policías pateados? Fue en un clásico tapatío. Aunque fue la afición rojiblanca la culpable, la directiva tomó sus medidas. Boy se fue a un palco y celebró la victoria como lo vieron, intenso como es él.

En este país donde la violencia es algo que se desayuna con café, se come con mole y se cena con agua de horchata sobran este tipo de actitudes provocadoras y violentas de aficionado y entrenador, escuchen el audio y seguimos.

No estoy del lado del aficionado ni de Boy, creo que los dos tienen la misma responsabilidad en el altercado. Creo también que el mejor capital que tiene un equipo es su afición, el reclamo de Qué cagón eres quizá es justificado, quizá Boy salió a la cancha con un delantero nada fino, en un partido muy complicado y con un volante muy joven en un partido que lo rebasó por completo, quizá se tardó en los cambios y fue demasiado tarde. A eso se refiere con cagón. Boy lo golpeó porque no creía que hubiera sido cagón porque no creía que el aficionado tenía algún derecho sobre él y su planteamiento.

El discurso de que Boy es una figura pública y es una irresponsabilidad actuar así me parece ridículo, el aficionado que no es una figura pública fue irresponsable que actuara así también, y cada uno de nosotros que vamos al estadio hemos actuado de manera irresponsable coreando algún equipo en frente de un aficionado de otro equipo, provocando, lanzando cervezas y otros artefactos, Boy es igual de culpable que el aficionado.

Boy tendrá que responder de manera legal la demanda de este aficionado, que ya está puesta en la Fiscalía del Estado y responder al equipo, que siendo coherentes con su discurso de NO violencia deberían DESPEDIRLO. El aficionado tendrá que responder a las críticas que se hacen en redes y en medios y al juicio de los aficionados. Ambos son culpables y ambos tendrán que responder por sus actos. No queremos barras y no queremos violencia en el fútbol, dejen de mandar esos mensajes directivos y técnicos violentos, dejemos de hacerlo desde las tribunas y las plumas. La violencia no terminará si actitudes como estas llegan a los aficionados, como estos tuits, refloxionen:

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