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Posted by on Apr 10, 2014 in Crónica |

Simeone y el Atleti

Simeone y el Atleti

El partido de vuelta tenía a un Vicente Calderón repleto, emocionado y decidido a ser protagonista, un protagonista que abarrotaba las tribunas con colores blanco y rojo, con exigencias históricas, con cánticos de apoyo, con una energía que pocos estadios pueden transmitir, esa mística, esa historia de derrotismo y esa ilusión no se ve en todos los estadios.  Había un mensaje; una orden mejor dicho: Ganar.

Vicento Calderon

 

Después de ganar el Atleti puede hacer lo que quiera, el partido de ida había sido dramático para los Colchoneros, que con esa postura de equipo chico se habían puesto adelante con gol de Diego, luego otro brasileño a pase lúcido de Iniesta empataría para cerrarlo en el Calderón, el sitio donde el Barcelona no hubiera querido ir. El partido de vuelta fue claro, un gol a los cinco minutos definió todo, un Atlético lleno de corazón, incapaz de perder, maldecido por la suerte, falló y falló como quiso, cuando quiso y porque Masherano y su insuficiencia defensiva así lo quiso.

El Barcelona no solo se vio mal atrás sino que para tragedia del blaugranismo moderno hizo ver bien a Pinto, el principal culpable de muchos aficionados. No solo pasó eso con Masherano, sino con Alves y Alba, no defendieron y no supieron atacar. Ni Xavi ni Iniesta pudieron hacer de la pelota en sus pies jugadas peligrosas, había inoperancia, no había explosividad, nadie se botaba, nadie la pedía y los centros pasados alcanzados por Messi, Alexis, Pedro o Neymar eran la única manera de generar ataque y aun así con un remate del brasileño casi se empata.

El Atlético jugo a eso, a no tener la pelota, nunca perdió el control del partido porque ese era el partido que querían jugar, el del contragolpe que por mala suerte y puntería no le resultó en 3 o 4 goles más en la pizarra, el juego del Atleti era y ha sido de garra y corazón como el Cholo Simeone en la cancha, los gritos del argentino a cada uno de sus jugadores era reflejo de eso, ademas su planteamiento fue para explotar todas esas cualidades sentimentales. No solo es corazón, es táctica, no solo es que Simeone sea un excelente motivador de la cancha y de la tribuna como lo hizo varias veces en el Calderón, sino que es un genio de la contención de ataque, de contener genialidades y prevenir riesgos, un genio de la contundencia y si Costa hubiera estado en la cancha, repito, hubiera sido goleada.

Este Atleti no ganó por suerte, ganó porque el partido dentro y fuera de la cancha lo ganó Simeone, un genio de la táctica y un artista de la motivación, para cerrar la noche de manera sutil y con la elegancia de un argentino de barrio habló de unas “bolas” en la conferencia, a su equipo le sobraron muchas en la cancha.

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